Ana Zuniga- Médico del dolor

Ana Zúniga es médico de cuidados paliativos en el Instituto Europeo de Oncología, fundado por Umberto Veronesi, en Milán. Estudió medicina en la Universidad Autónoma de Madrid y es especialista en medicina de familia y comunitaria. Tiene un máster de la universidad de Valladolid en cuidados paliativos. Llegó a Italia en el 2016, trabaja en un hospital en cuidados paliativos. La medicina fracasa cuando se topa con enfermedades que no pueden curar y esos pacientes son el foco de atención de la medicina paliativa: aprender a convivir con el dolor y atenuarlo para mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares. Aliviar sufrimiento y respetar la dignidad, esos serían los pilares de esta especialidad en medicina, nueva, y no todavía con un pleno reconocimiento.

 

Médico del dolor ¿qué es?

 

Es el médico que trata el dolor crónico. Para tratar un síntoma tan complejo como el dolor, se pueden utilizar tratamientos farmacológicos, pero también técnicas invasivas que van desde una infiltración que se puede realizar en la consulta hasta técnicas más complejas como implantes de neuro estimuladores e de pompas intratecales.

 

¿Qué tipo de pacientes enfermos tienes?

 

Sobre todo, pacientes oncológicos, porque trabajo en un Instituto oncológico, pero al ser una Unidad que engloba terapia del dolor y cuidados paliativos, veo también pacientes no oncológicos con dolor crónico como en el caso de la fibromialgia.

 

Los cuidados paliativos fueron definidos por la ONU en 1986 siendo todavía muy desconocido todavía ¿qué es exactamente?

 

Los cuidados paliativos se centran en mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren una enfermedad crónica incurable. Frecuentemente se piensa que solo se ocupan de pacientes oncológicos, pero también siguen pacientes con enfermedad crónicas como las neurológicas degenerativas (ELA), insuficiencia cardiaca, EPOC, demencias, etc.

 

No solo se tratan síntomas físicos si no también psicosociales y espirituales. Además de ocuparse del paciente se ocupa también de la familia.

 

¿Se requiere una sensibilidad especial para ejercer este trabajo? Lo pregunto porque muchos enfermos no se van a curar, sino que tienen que convivir con el sufrimiento...abrir líneas de comunicación.

 

La empatía, deseable en todas las disciplinas médicas, en esta especialidad se hace indispensable ya que habitualmente tratamos personas con sufrimiento y que padecen enfermedades incurables.

 

 

¿Son siempre pacientes terminales?

 

No siempre, en muchas ocasiones seguimos pacientes ambulatoriales que están siguiendo tratamientos oncológicos y tienen dolor no controlado u otros síntomas que pueden beneficiarse de una valoración nuestra.

 

En otras ocasiones seguimos pacientes en la parte final de sus vidas, también en el domicilio.

 

¿Te gusta tu trabajo...? Ese contacto diario con enfermos que no tienen cura...un gran sufrimiento. Una relación estrecha con un paciente que necesita mucha ayuda cuando sabe que la enfermedad que tiene no tiene cura...ayudar a dignificar los últimos momentos.

 

SÍ. Aunque habitualmente se piense que es un trabajo triste y que se puede hacer poco en situaciones de enfermedad potencialmente mortal, el poder prevenir y tratar rápidamente síntomas que pueden causar sufrimiento hace que un momento difícil, pero por el que pasaremos todos, pueda ser vivido serenamente.

 

Para mí, que de formación soy médico de familia y he trabajado en esta especialidad siete años en España antes de venir a Milán, los cuidados paliativos comparten con la medicina de familia la valoración global del paciente y el cuidado también de la familia.

 

¿Estás en continua formación?

 

Sí, en Medicina es indispensable y además te estimula para seguir trabajando. Antes de venir a Milán hice una Máster en cuidados paliativos por la Universidad de Valladolid y desde que estoy aquí asisto a distintos cursos tanto en Italia como en España.

 

 Entrevista de Miriam Lafuente

Nov 2019

 

 

Gracias Ana por esta entrevista y por habernos explicado en que consiste tu trabajo que, desde Casa de España Milán, creemos que sea de gran importancia y muy humano.

 

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