MONZA: ENTRE HISTORIA Y LEYENDAS

Un recorrido a pie por las calles del centro de la ciudad. 

Monza es una importante ciudad en el centro de algunas leyendas, que a veces gustan mas que la misma Historia. Se encuentra a 15 kilómetros al norte de Milán y es la capital de la rica provincia de Monza y Brianza. Tiene alrededor de 125.000 habitantes. Después de Milán y Brescia es la tercera en importancia en la región Lombarba, por su relevancia industrial.

En la época medieval hizo guerra y hasta la competencia a Milán. Empezamos a caminar y nos detenemos en la plaza central del mercado, que ahora se llama plaza de Trento y Trieste donde se pueden ver incisiones en las lastras de piedra de tantos mercaderes de lana de la época. La ciudad primitiva ha nacido y se ha desarrollado alrededor de un vado, donde el agua del río Lambro se alargaba. Los romanos, para mejorar el paisaje entre las orillas del río contruyeron un gran puente, Ponte d´Arena, y los restos son todavía visibles cerca del nuevo, el Ponte dei leoni.

Los brianzolos  adoran  su pequeño río al mismo tiempo que lo temen por la contaminación y por las posibles inundaciones. El agua traía energía a los molinos y peces a muchos pescadores, pero la contaminación de  tantas industrias en los años 60 y 70 ha echado todo a perder. Con las leyes actuales y con los trabajos de protección las cosas están mejorando un poco.

Las inundaciones no dependen de los humanos y, a veces, han sido desastrosas (recientemente el río inundó la ciudad). Para mitigar este problema periódico los ciudadanos de Monza en la Edad Media y bajo la señoría de los Visconti  construyeron una desviación del río: el canal Lambretto. Una gran inundación involucró al co-patrono de Monza: San Gerardo. La leyenda dice que en el siglo XV para alcanzar su pequeño hopital más allá del río puso su capa en el agua como barca y lo llevó hasta la otra orilla. Todos los años en el mes de junio el barrio de San Gerardo festeja con puestos de cerezas y poniendo en el agua una pequeña balsa con la estatua del santo. El barrio de San Gerardo es, desde mi punto de vista el de mayor encanto de la ciudad.

 Desde el barrio de San Gerardo y siempre caminando, es imperdible la visita al Duomo. Su fachada es preciosa y está recién restaurada. Está construído donde residía una pequeña iglesia de la reina Teodolinda (muy querida por los habitantes de Monza). Cuenta la leyenda que una paloma  se le apareció a la reina la cual le indicó el sitio de la construcción. En la Edad Media se decidió construir una nueva basílica llevada a cabo por el arquitecto Matteo da Campione. A él se le atribuyen las seis capillas con estatuas de santos en la fachada, a pesar de que no son los originales. El Duomo y su museo deben ser visitados por los tesoros artísticos que contiene.

En particular es un must visitar la capilla de Teodolinda, con su famoso ciclo de afrescos de 1400 de los pintores Zavattari dedicados a su vida y la famosísima Corona Ferrea la cual otro  leyenda cuenta que las seis placas doradas con piedras preciosas esten sostenidas por un oval de hierro realizado con un clavo de la cruz de Cristo (aunque si después en realidad es de plata). Ha sido utilizada en muchas coronaciones, la más importante la de Napoleón en el Duomo de Milan.

Dejando el Duomo y siempre en el centro con sus bienes artísticos, los apasionados  del arte religioso podrían visitar la iglesia de santa Maria In Strada, Santa Maria in Carrobiolo y San Pedro Mártir. De la arquitectura civil se puede contemplar en palacio medieval, el Arengario. y dar una vuelta por su plaza, que es la más grande de la ciudad, llamada de Trento y Trieste.

 El Arengario está en el centro de la ciudad, en el cruce de las tres vias peatonales y del shopping, via Italia, via carlos Alberto y via Vittorio Emanuele. Debajo de sus porticos los habitantes se encuentran y se reparar de la lluvia. En la plaza de Trento y Trieste podemos admirar también el monumento a los caídos, es el monumento de bronce más grande relizado en Italia, y fue inaugurado por Mussolini, que dió las gracias a los ciuudadanos por su adhesión a la revolución fascista.

 

Alejándonos del centro histórico pero siempre a pié, podemos visitar la Villa Real con sus jardines. Construída por María Teresa de Austria por su hijo vicerrey y archiduque Ferdinando II. El proyecto es del arquitecto Piermarini (el color de muchas casas del centro de la ciudad imitan al de la Villa), fue pasando de dueño en dueño. Primero, fueron los franceses con Naoleón, después volvieron los austrícos y después de Risorgimento entraron los savoia. Uno de estos, Umberto fue asesinado por el anarquico Bresci no muy lejos de la demora real. Los  desconsoldos contruyeron una Capilla expiatoria en el lugar el asesinato. Dese ese momento los savoia abandonan la villa que recientemente ha sido restructurada y restaurada, es de visita obligatoria.

Nos queda un último lugar que visitar, el Parque. Los habitantes de la ciudad lo adoran por su inmensa belleza y porque allí transcurren su tiempo libre. Un pulmón en el centro de una zona muy industrializada. Es  uno de los parques históricos mayores de europa circundado por muros y contiene, desde 1922, el autódromo nacional de Monza, uno de los más importantes circuítos automovilísticos del mundo.

 

La cocina, no es la típica mediterranea. Es un reflejo de la cocina de la zona, con platos fuertes como la polenta, la cassuola (verza con costillas di cerdo), los rissotos. Un plato muy típico de la ciudad es el rissotto con la luganega,  realizado con una salsicha de cerdo particularmente adecuada para dar sabor al arroz. Obvia decir que en Italia es difícil comer mal. Buen viaje a la ciudad de Monza. Descúbrela, te encantará.

 

POR MIRIAM DE LA FUENTE

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